Qué me enseñó Roger Federer del Fútbol

La mentalidad ganadora del mejor tenista de la historia

Pasó de ser conocido por romper raquetas, a ser una de las figuras más respetadas del mundo del deporte, con tan solo un cambio de mentalidad. Cuenta la leyenda que mirando un video de una derrota suya, se dio cuenta que pasaba más tiempo enojado que disfrutando del partido. Tuvo tanta vergüenza de su actitud que juró nunca más comportarse así.

La autocrítica no es algo común entre las súper estrellas, pero fue la clave que llevó a Roger Federer a ser el más ganador de Grand Slams en la historia. A sus 38 años nos sigue mostrando lo que una mentalidad ganadora puede lograr.

El fútbol es distinto porque además de la mentalidad individual también hay una colectiva, que puede determinar el resultado del partido. En éste caso, el capitán del equipo tiene que actuar como Federer y convencerse a sí mismo y al resto del equipo de que pueden ganar.

El golpe anímico que causa un buen capitán de equipo es vital para encarar los partidos decisivos. Los casos más notorios son José Luis Chilavert para Francia 98, donde la Albirroja era temida por todos y Steven Gerrard en el Liverpool, para la famosa remontada en el milagro de Estambul. Otro gran capitán digno de imitar es Carles Puyol, que como Federer tenía un temple de caballero.

Más notable aún es el efecto de un capitán que se mete en peleas y polémicas innecesarias, que sólo desconcentra a su equipo. Lo que hacen nuestros ídolos también lo hacemos nosotros en nuestro ámbito amateur, para bien o para mal. Para ser uno de los jugadores que te cambian el partido, y no por talento, sino por la mentalidad ganadora, debemos contagiar a nuestros compañeros la actitud como las que tenían estos grandes capitanes del fútbol.

El 90% de la victoria está ahí, en creer que se puede. Es muchas veces lo que diferencia a un equipo de otro. La “mística copera” es sólo eso, es lo que permitió a un club paraguayo como Olimpia ser campeón del mundo y es lo que de repente le falta a los otros competidores locales. El último 10% de la victoria es estar preparado y entrenado como para ganarle a cualquiera. Es algo que nuestros hermanos argentinos hacen esto demasiado bien en todos los deportes; y es hora de que nos animemos a lo mismo.